domingo, 20 de diciembre de 2009

sábado, 12 de diciembre de 2009

Nueva cabecera

Por no hacerle caso a las instrucciones del autor (cosas mías y de mi poco tiempo) desapareció la cabecera original. La desazón primera (por tonta, por tonta) fue dejando paso a un picorcillo de "y si yo...". He pasado media mañana rebuscando entre todos mis "cajones de abajo" hasta encontrar lo que de verdad me definiese y la otra media intentando que la foto no fuese demasiado mala. Esto es lo que ha resultado, esto es lo que soy y lo que me gustaría alcanzar, lo que una vez fui y lo que muchas veces no puedo evitar ser.

sábado, 17 de octubre de 2009

miércoles, 23 de septiembre de 2009

La cueva de ladrones

He leído por ahí en un blog amigo y maestro (bibliofagia para más señas) el amargo y al mismo tiempo luminoso e inspirado comentario de José Luis Sampedro sobre el pretendido pago a la SGAE por el préstamo público de libros y se me quema la sangre. ¿Soy yo la única persona a la que las últimas "actividades" de la SGAE le recuerdan más a los gánsteres (yo a la ley del español para los plurales no pienso hacerle feos) de Chicago que a ninguna otra cosa? Lo de cobrar en Zalamea o en Fuenteovejuna ya me pareció delirante, pero lo de imponer el impuesto revolucionario sobre cualquier lectura, sea de quien sea, sólo porque te la presta una biblioteca pública, raya, para mi gusto, en el sacrilegio intelectual.
¡Que no hay beneficio económico, que es de otra clase, de ese que no ocupa lugar, de ese que es perfectamente inútil como los amaneceres en el mar o la contemplación del David de Miguel Ángel!
¿Es que no se se enteran o es que no quieren enterarse? Cuando nuestros autores deberían estar proporcionando al planeta el fruto de sus talentos (que ya dudo si tienen), resulta que acaban convertidos en recaudadores de impuestos al estilo del Sherif de Nottinghan (creo que se escribía así, es que lo leí en un libro que me prestaron y...), cobro por lo que es mío, por lo que será mío, por lo que tarde o temprano acabará siendo mío al paso que vamos y por lo que, si no lo era, por si acaso lo es.
De ahí que se me ocurran algunas sugerencias:
1. Buscar a Robin Hood con urgencia para que alivie ciertas bolsas y las devuelva a los alegres habitantes del bosque.
2. Contar de viva voz y a todo el que quiera escucharlos (incluso si no quieren demasiado) las historias que leímos, para que nadie las olvide a pesar de los esfuerzos de la SGAE para que así suceda. Y gratis, oiga.
3. Prestar, prestar y prestar los libros y que vengan a cobrarme si pueden, que son míos porque los pagué (y también los pagaron las bibliotecas, me consta).
4. Aportar nuevas ideas a la SGAE tales como cobrar derechos de autor en cada consumición de Coca-Cola en nombre del sufrido señor que inventó tan utilizada fórmula secreta, imponer un cánon sobre útiles de escritura o papel en blanco por si acaso alguien copia lo que no debe; espiar y aplicar el impuesto a los padres que cuenten cuentos (de firma) a sus hijos y sancionarlos por reicidencia cada noche siguiente o cobrarles también en su propio nombre ( el de los padres narradores, que ya no sé dónde estoy); en fin, lo que les vaya pareciendo a sus excelsas mentes creativas.
5. Aun a riesgo de parecer plagio, buscar debajo de las piedras un látigo y arrojar a latigazos a los mercaderes del sagrado templo de la cultura porque (citando a un reconocido autor que no milita que yo sepa en la SGAE) "Habéis convertido MI casa en una cueva de ladrones".
He (hemos) dicho, y ahora vas y me cobras.

jueves, 21 de mayo de 2009

Para que vean un Shakespeare en el escenario

Los chicos del grupo de teatro se cortan un poco en algunas escenas, para que se inspiren ahí va una de mis versiones favoritas

domingo, 3 de mayo de 2009

Reconciliación

Después del frío y la neblina del invierno vuelve la luz, después de cada día un atardecer, después de las batallas cotidianas un tiempo de paz en que la Naturaleza nos ofrece una tregua, una reconciliación con ella, con todo, con nosotros mismos.
Yo, que soy creyente, procuro, al acabar cada día, encontrar un motivo para dar las gracias a ese Dios que me cultiva con mimo, protegiéndome de las inclemencias, haciéndome florecer y fructificar. Hoy dejo aquí unos cuantos motivos para dar gracias, por aquellos días en que tengo que rebuscar en el fondo de mi vida para encontrar algo valioso.



lunes, 20 de abril de 2009

Ocho deseos

Cuando mis admiradísimos Blogmaníacos me invitan a algo, sus deseos son órdenes para mí. Me proponen una de esas cadenas de blogs (¿no se debería decir "bloges"?) en las que unos proponemos a otros. No sé si llegaré a proponer a nadie, no por soberbia sino más bien por todo lo contrario, cierto pudor a seleccionar en un mar de espacios mejor que el mío ("¿Quién te ha hecho juez de tu hermano?", creo que esta cita la firma Dios en persona). Pero lo que sí puedo hacer es buscar esos ocho deseos que me piden, lo malo es que sean sólo ocho porque eso me obliga a afinar mucho en la elección, (claro que peor lo ponía el genio de la lámpara, él sólo permitía tres...)
Allá van y sin orden de prioridad:

Uno: Tener la capacidad de revivir ciertos momentos en la vida una y otra vez.
Dos: En consecuencia, tener esa misma capacidad para borrar algunos otros.
Tres: Inventar finales felices (calla, eso ya puedo hacerlo, lo malo es que no suelen cumplirse). Pues, que se cumplan.
Cuatro: Conocerme a mí misma (en eso sigo el consejo del viejo y querido Apolo; rectifico: del joven y brillante Apolo) y seguir respetándome después.
Cinco: Paz, sosiego, calma para todos y en cualquiera de sus manifestaciones.
Seis: Morir un seis de junio dentro de muchos buenos años, (allá por 2066, calculo yo)
Siete: Tener ocho deseos más disponibles. (Puedo hacerlo si viajo con mis chicos en el Nautilus, ¡qué chollo!)
Ocho: Que Blogmaníacos recoja tanto y tan bueno como siembra (digamos algún premio, o material informático adecuado; cualquier cosilla contante, sonante o resonante)

Nueve y propina: Un abrazo, Blogmaníacos

jueves, 2 de abril de 2009

ARCHIVO MUSICAL


Estoy preparando con mis alumnos una representación de Romeo y Julieta. No sé si finalmente utilizaré este tema musical pero, por si acaso, aquí los dejo guardados porque tienen el poder de tranquilizar mi ánimo cuando los fragores del combate me dejan maltrecha.

viernes, 27 de marzo de 2009

Grecia a la vista

Voy recopilando imágenes de los paisajes de la antigüedad clásica y me he encontrado con esta página que tiene muchos recursos http://snap3.uas.mx/RECURSO1
Poco a poco la iré explorando con más calma, pero no quiero perder el enlace.
Otro enlace para detenerse un ratito http://www.totssomgrecs.blogspot.com/
Me ha divertido mucho la visión polícroma de los viejos conocidos en blanco. ¿Eso debía ser lo que los griegos entendían por poikilé?
Por hoy estoy cansada (mucho corregir), otro día más enlaces.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Herramientas de trabajo

He encontrado en A Nosa Biblioteca un tutorial para la elaboración de Web Quest. Todavía es pronto para mí, pero mejor guardarlo para cuando el tiempo me llegue para leerlo y aplicarlo tranquilamente.

viernes, 30 de enero de 2009

Pyr

Palabras

Hay palabras que suenan a gloria, que saben a miel, que huelen a lavanda. Hay palabras que retumban como tormentas, brillan como relámpagos, o calan como la lluvia. Melancolía oscurece el alma, nostalgia duele en la lejanía, brisa acaricia la piel, sonrisa y luz iluminan. He intentado encontrar mi palabra preferida y he descubierto que según mi estado de ánimo revoloteo sobre parsimonia (cuando ando escasa de tiempo), calidez (cuando hay frío por dentro), ensoñación (cuando la realidad aprieta), radiante, mariposa, pálpito, torbellino, ... y soy incapaz de decidirme por alguna porque no quiero renunciar a las demás. Quiero todas, incluso las que no sé lo que significan, incluso las que todavía no he descubierto. Se me ocurren rotundas como sol, apaisadas como paralelogramo, ligeras como frágil, pesadas como sepulcro, silenciosas como serenidad, musicales como cascabel y huecas como gas.
Pero, por hoy, quede como colofón, simplemente, silencio.

domingo, 18 de enero de 2009

2009

No es una cifra redonda, pero ¿quién quiere cifras redondas? Ni es capicúa, ni suma seis (en mi caso esto acaba siendo fundamental), ni presagia nada extraordinario. Es un número cualquiera, un año cualquiera. Pero, aunque tenga este aspecto vulgar, ¿lo vamos a dejar de vivir?.

Haced lo que os parezca pero yo voy a entregarme a él a ver qué pasa. De todas formas, la otra alternativa es la muerte...

...y eso, ni muerta.


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