domingo, 3 de mayo de 2009

Reconciliación

Después del frío y la neblina del invierno vuelve la luz, después de cada día un atardecer, después de las batallas cotidianas un tiempo de paz en que la Naturaleza nos ofrece una tregua, una reconciliación con ella, con todo, con nosotros mismos.
Yo, que soy creyente, procuro, al acabar cada día, encontrar un motivo para dar las gracias a ese Dios que me cultiva con mimo, protegiéndome de las inclemencias, haciéndome florecer y fructificar. Hoy dejo aquí unos cuantos motivos para dar gracias, por aquellos días en que tengo que rebuscar en el fondo de mi vida para encontrar algo valioso.