miércoles, 3 de diciembre de 2008

Otra que tal

Es que crispa los nervios la obcecación de la gente por perpetuar los errores lingüísiticos. ¿No hay nadie que pueda evitar esas patadas al palabrero?
Ayer mismo escucho (por quincuagésima vez) en un reportaje de Canal Cocina sobre los pimientos de piquillo a una señora doctora (supongo en medicina o algo por el estilo) explicar que a dichos seres (a los pimientos, claro, no a los doctores en medicina) los trajo Colón de América a donde había ido a buscar "ESPECIES". ¿Especies de qué? ¿De doctores, de indígenas sin conocimiento de su idioma?

Ya digo, lo malo es que no es la primera vez que mezclamos especias con especies como si fuera un cóctel para adobar costillitas de cerdo. Y lo peor es que dicha confusión se produce en boca de una persona con formación universitaria, incluido un doctorado, y en un canal especializado en especiar, entre otras cosas.

¡Ay, esa me ha dolido!