Quien me conoce bien sabe cuántos reparos he puesto hasta hoy para no "enredarme", todos ellos me han oído decir hasta la saciedad que no me fío de aquel que no me mira a los ojos cuando me habla y en las redes no hay ni ojos a los que mirar, ni nada tangible a lo que asirse. Pese a ello me embarqué en este proyecto (porque cerrar puertas por deporte también me parece insano) y aquí estoy, he abierto con recelos mi cuenta en TWITTER y, me he conducido, de acuerdo con mi carácter personal, con los ojos muy abiertos y la boca, de momento, muy cerrada.
De este primer contacto (¡Sí, soy novata en el twit!) he intentado extraer algunas conclusiones, como se verá todavía muy marcadas por mis prejuicios (a los que todavía no renuncio, por cierto):
Prejuicio 1: Mi actividad en otras redes no me ha resultado "rentable". No me interesa compartir espacio con determinadas personas o" personalidades".
Prejuicio 2: Casi nada de lo que pienso es susceptible de ser resumido en ciento y pico caracteres, creo en los matices y la diplomacia.
Prejuicio 3: Si yo estoy en una red y puedo decir lo que se me antoja, cualquiera puede hacer otro tanto: ¿saben aquello de "nunca pertenecería a un club que me admitiera como socio"? Pues eso.
Prejuicio 4: Mi vida es demasiado corta como para desperdiciarla...
Prejuicio 5: ¿Y si acabara enredada?
Prejuicio 6: ¿Y a quién puede importarle lo que yo piense? (En la versión original se incluía un taco después del pronombre interrogativo).
En fin, vamos con ello.
sábado, 25 de enero de 2014
sábado, 18 de enero de 2014
Mi planteamiento digital (lo que viene a ser PLE)
Me preguntan que quién soy (digitalmente hablando) y qué hago aquí. Grandes preguntas y respuestas trascendentes. De momento resumí hace un par de meses mi historial clínico y mis proyectos de trabajo en esta presentación.
miércoles, 15 de enero de 2014
Aprender aprendizajes
Es lo que en griego se llamaría un acusativo interno (cosas mías...). ¿Qué otras cosas se pueden aprender que no sean aprendizajes? En fin, los avatares de la vida me han llevado a un curso de aprendizajes digitales (Eduplemooc: una experiencia de aprendizaje en red) que reclama un espacio (un blog) propio como plataforma de dichos aprendizajes. Y este es el sitio, no voy a abrir un blog nuevo sólo para esto, iría contra mis más arraigados instintos de economía personal, voy a darle aire a éste que lleva mucho tiempo quieto y lo abrí con mucho cariño.
El curso pide (las otras cinco ya las he hecho, soy persona sistemática y cumplidora):
Tarea 6: Publica tu primer artículo
Y, ¡manos a la obra! Hace días que "ejecuté" mi nube de ideas, ideas que fueron bastante inconexas (como lo era mi cabeza en ese momento) pero que se conjuntaban para configurar la lechuza de la sabiduría que es y sigue siendo el símbolo de mi actividad profesional docente (¿a que controlo la jerga pedagógica?)
Hoy, cumplo mis compromisos (siempre he hecho los deberes) pero me reservo este mi espacio para opinar, de paso, sobre este tema.
Será mi actual estado de ánimo, sumido en montañas de trabajo en otros aspectos de mi labores docentes que ya no pienso explicar en público, pero estoy lejos de estar entusiasmada con todo esto. Espero que la cosa mejore y estoy dispuesta a dar tiempo al tiempo, pero me preocupa perder mi escaso tiempo en divagaciones. No me gustan las redes, me enredan demasiado, no siempre tengo ganas de enseñarme al mundo, no creo que todo lo que hago o lo que pienso sea de interés (básicamente porque a veces ni siquiera yo sé lo que pienso y no siempre me resulta interesante lo que los demás le cuentan a las redes). Se me inunda el correo de amables apreciaciones de personas a las que no conozco, por mucho que comparta la red con ellos, y no dejo de pensar que la amabilidad es un requisito imprescindible en el comportamiento en sociedad pero no hay que pedirle más. Gracias por vuestra amabilidad (lo digo en serio) pero para saber lo que verdaderamente piensas tendría que estar mirándote a los ojos.
En fin, no me hagáis demasiado caso, mañana tal vez haya cambiado de opinión cuando se me haya olvidado la tarde que he gastado en registrarme aquí y allá, diseñar perfiles (otro más), autoevaluarme, sincronizar calendarios... es que mañana me espera un día de clases agotador que todavía no he empezado a preparar.
El curso pide (las otras cinco ya las he hecho, soy persona sistemática y cumplidora):
Tarea 6: Publica tu primer artículo
Inicia las publicaciones en tu blog del curso elaborando una nube de etiquetas que muestre tus temas de interés y compartiéndola en tu blog como primer post.
Y, ¡manos a la obra! Hace días que "ejecuté" mi nube de ideas, ideas que fueron bastante inconexas (como lo era mi cabeza en ese momento) pero que se conjuntaban para configurar la lechuza de la sabiduría que es y sigue siendo el símbolo de mi actividad profesional docente (¿a que controlo la jerga pedagógica?)Hoy, cumplo mis compromisos (siempre he hecho los deberes) pero me reservo este mi espacio para opinar, de paso, sobre este tema.
Será mi actual estado de ánimo, sumido en montañas de trabajo en otros aspectos de mi labores docentes que ya no pienso explicar en público, pero estoy lejos de estar entusiasmada con todo esto. Espero que la cosa mejore y estoy dispuesta a dar tiempo al tiempo, pero me preocupa perder mi escaso tiempo en divagaciones. No me gustan las redes, me enredan demasiado, no siempre tengo ganas de enseñarme al mundo, no creo que todo lo que hago o lo que pienso sea de interés (básicamente porque a veces ni siquiera yo sé lo que pienso y no siempre me resulta interesante lo que los demás le cuentan a las redes). Se me inunda el correo de amables apreciaciones de personas a las que no conozco, por mucho que comparta la red con ellos, y no dejo de pensar que la amabilidad es un requisito imprescindible en el comportamiento en sociedad pero no hay que pedirle más. Gracias por vuestra amabilidad (lo digo en serio) pero para saber lo que verdaderamente piensas tendría que estar mirándote a los ojos.
En fin, no me hagáis demasiado caso, mañana tal vez haya cambiado de opinión cuando se me haya olvidado la tarde que he gastado en registrarme aquí y allá, diseñar perfiles (otro más), autoevaluarme, sincronizar calendarios... es que mañana me espera un día de clases agotador que todavía no he empezado a preparar.
sábado, 21 de diciembre de 2013
Con significado propio
Ya sé que se trata de incentivar el consumo y darle aire a la economía, pero estoy hasta los... "polvorones" de Navidades de cenorras, i-regalos de toda clase y pajes de nosequién ligeritas (siempre ellas) de ropa. ¿Y eso es felicidad?
Nada fue así y nada, si es de verdad, tiene por qué ser así. Reclamo en nombre de la Cristiandad el sencillo privilegio de una Navidad con significado, con autenticidad y sin propagandas, con todas las personas que puedas (cuanto más queridas mejor pero se admiten con gozo las necesitadas de afecto), con las menos cosas posibles (un pesebre, un lecho de paja, algo de calor) y con un sólo e incontestable anuncio:
"Hoy os ha nacido un Salvador".
Los que lo creyeron, los que lo creemos, estamos dispuestos a compartirlo, os lo ofrecemos así, simplemente. Feliz Navidad.
Nada fue así y nada, si es de verdad, tiene por qué ser así. Reclamo en nombre de la Cristiandad el sencillo privilegio de una Navidad con significado, con autenticidad y sin propagandas, con todas las personas que puedas (cuanto más queridas mejor pero se admiten con gozo las necesitadas de afecto), con las menos cosas posibles (un pesebre, un lecho de paja, algo de calor) y con un sólo e incontestable anuncio:
"Hoy os ha nacido un Salvador".
Los que lo creyeron, los que lo creemos, estamos dispuestos a compartirlo, os lo ofrecemos así, simplemente. Feliz Navidad.
domingo, 27 de octubre de 2013
¡Tú por aquí...!
Sí, no te burles, yo por aquí. ¿Quién si no?
El cambio de estación propicia la revisión de los armarios, el repaso de los viejos cajones y el redescubrimiento de nuestros pequeños tesoros olvidados. Hoy ha cambiado la hora, está cambiando el tiempo, estoy trasladando cachivaches y he añadido a esa colección de mis inútiles valiosos este cuaderno de nadas o poco más.
La mayor parte de mis días estoy demasiado ocupada en lo sustantivo como para ocuparme en algo verdaderamente sustancial. Cuando me preguntan qué soy respondo que profesora, cuando me pregunto quién soy, dejo de tener una respuesta. Se me ocurren muchas pero esa abundancia me hace pensar que no hay demasiada verdad en ellas, tantas definiciones que no coinciden son bastante sospechosas.
Desde que era niña escribo, las verdaderas preguntas las hago desde un papel a una yo omnisciente, como todo escritor, que empuña el bolígrafo con soltura, con determinación, con seguridad o, muchas más veces, con lágrimas en la garganta, con furia en los ojos, con niebla en la cabeza. Cuando releía lo escrito el día anterior, conseguía perspectiva, lo veía con una nueva mirada (la del nuevo día) y me descubría confusa, ridícula, luminosa a ratos... Hoy todavía lo hago, escribirme, pero cada vez menos. Le echo la culpa al tiempo o me escudo en la falta de él, pero la verdad quizá sea otra. ¿Y si tengo miedo a mirar dentro y descubrir que la caja está vacía? Y si ya no soy luminosa ni siquiera un ratito y sólo queda la vieja, confusa y algo ridícula yo.
Y, ¿a quién puede importarle? Mañana ni siquiera a mí misma. Lo bueno de mis viejos cuadernos es que sólo ocupan espacio cuando reordeno mis estanterías, en los cambios de estación, el resto de los días están cerrados y volviéndose viejos y amarillos, como debe ser.
Publicar mis pensamientos aquí va contra mi costumbre, pero me apetecía rellenar este cajón con algo mío. De todas maneras nadie va a leerlo...
El cambio de estación propicia la revisión de los armarios, el repaso de los viejos cajones y el redescubrimiento de nuestros pequeños tesoros olvidados. Hoy ha cambiado la hora, está cambiando el tiempo, estoy trasladando cachivaches y he añadido a esa colección de mis inútiles valiosos este cuaderno de nadas o poco más.
La mayor parte de mis días estoy demasiado ocupada en lo sustantivo como para ocuparme en algo verdaderamente sustancial. Cuando me preguntan qué soy respondo que profesora, cuando me pregunto quién soy, dejo de tener una respuesta. Se me ocurren muchas pero esa abundancia me hace pensar que no hay demasiada verdad en ellas, tantas definiciones que no coinciden son bastante sospechosas.
Y, ¿a quién puede importarle? Mañana ni siquiera a mí misma. Lo bueno de mis viejos cuadernos es que sólo ocupan espacio cuando reordeno mis estanterías, en los cambios de estación, el resto de los días están cerrados y volviéndose viejos y amarillos, como debe ser.
Publicar mis pensamientos aquí va contra mi costumbre, pero me apetecía rellenar este cajón con algo mío. De todas maneras nadie va a leerlo...
domingo, 23 de diciembre de 2012
Vuelvo a casa por Navidad
navidad 2012 from ego aute on Vimeo.
No es que las cosas estén para tirar cohetes pero tampoco lo estaban hace dos mil años y pico. Y, pese a todo, aquí seguimos construyendo un mundo. ¿Seremos capaces de hacerlo mejor?
No es cuestión de "pasar" una feliz Navidad sino de HACER una feliz Navidad y Año Nuevo, y 25 de febrero y 6 de junio y todos los demás días del año. Sin desánimo y con esperanza.
Pasadlo lo mejor que podáis y hacedlo pasar mejor todavía.
sábado, 8 de diciembre de 2012
Rendirse a la belleza
Ojalá os inspire como a mí, me ha parecido hermosísimo por los cuatro costados.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)