Esta misma mañana escuchaba a Carmen Guaita (persona a la respeto profundamente) decir en una entrevista que el viaje junto al enfermo de alzheimer es una experiencia enriquecedora y se me he escapado un "¡Y una mierda!" desde lo más profundo de mi corazón. También se me han escapado algunas lágrimas y parte de la rabia y la impotencia por el desgarrón que tiene mi alma (y no solo la mía) desde que mi madre padece demencia.
Yo soy ostensiblemente peor de lo que antes fui. He perdido tantas cosas... Me da vergüenza reconocerlo, pero ¿a qué engañarse? He perdido una madre que me quería, ahora, la mayor parte del tiempo, mi madre ni me reconoce, ni me quiere... ¿por qué debería hacerlo? Nuestro pasado en común se ha borrado y nuestro presente es inconsistente, árido, espinoso y, sobre todo, edificado sobre arena. Ella olvida el caos, a mí se me queda enredado, trabándome a cada paso. He perdido la estabilidad, el sueño, la paciencia, la ilusión, la alegría, las fuerzas, la esperanza, la autoestima, la empatía, a ratos (y me da pánico la mera posibilidad) hasta la fe... y, además, a mi madre. La tengo físicamente pero yo, como ella a mí, tampoco la reconozco entre tanta niebla. Su dulzura se ha esfumado, su hostilidad me desangra...
No me sirve de nada saber que ella no tiene la culpa, ¡pues claro que no la tiene! ¿Y eso soluciona algo? Nada. Su deterioro es un hecho y el mío también.
Si a lo que se refería la entrevista de esta mañana es eso de que "lo que no te mata te hace más fuerte", pues nada que decir. Salvo, quizá, que ¿y si sí te mata? ¿Y si mata tantas cosas dentro de ti que apenas te queda "supervivencia"? ¿Qué seré cuando esto acabe si ya soy lo que soy? ¿Cómo resistiré? ¿Qué lograré salvar?
Seguro que no lo estoy enfocando de la mejor manera, admiro a quien ha encontrado la manera de enriquecerse con esto, puede que yo sea demasiado egoísta para conseguirlo, pero esta reflexión sólo me sirve para salar mis heridas, para bajar otro par de escalones de mi infierno particular; duele demasiado así que creo que voy a dejarla aquí. Lo que no he dicho léelo entre líneas, si quieres...
domingo, 16 de junio de 2019
sábado, 1 de junio de 2019
Contra la corriente
Vamos a ver. Quisiera ser capaz de expresar mis ideas con total libertad pero también con absoluto respeto hacia las ideas de otros. En estos tiempos de redes en que nos abrimos en canal, nos despellejamos unos a otros, nos chupamos la sangre y nos "carroñeamos" sin lástima, no sé si será posible cumplir este mi primer objetivo. En todo caso no quisiera que quedara por mí, por no haberlo intentado con ganas.
Pero, si espero poder desahogar mi triste cerebro, debo hacerlo con honradez y sin tapujos. Que yo pienso lo que pienso, guste o no (incluso me guste o no). Van pues mis disculpas por delante si alguien se siente aludido, maltratado, incomprendido, burlado, omitido, discriminado, o cualquier otro modo de agresión imaginable. Créanme ustedes que procuro, desde que aprendí a pensar, hacerlo desde todos los puntos de vista antes de tomar partido. La cosa está en si lo consigo o no...
Y sea este mi primer viaje contra la corriente. Paréceme, viejo amigo, que no son estos tiempos de respeto o comprensión. Las propias ideas no solo son propias sino incontestables, absolutas e incompatibles. Per se, porque yo lo tengo clarísimo. Pero, ¡hombre (o mujer) de Dios! ¡Cómo si sólo cupiera una opción! Cuando todos, puestos en corro, miramos al objeto del centro, cada uno de nosotros tendrá una vista distinta. Ninguna es falsa ni tiene por qué ser incompatible con la del que tenemos enfrente; será opuesta, obviamente, pero compatible. ¿Por qué empeñarnos en aplastar las ideas que difieren de las nuestras?
La realidad no es plana, no la empobrezcamos conviertiéndola en una foto fija.
¿Quiere esto decir que todo vale? Tampoco es eso. En mi opinión es más una cuestión de respeto a los demás. En todas las dimensiones: escuchar con atención suficiente, digan lo que digan; tratar de comprender incluso lo que nos parece incomprensible; confrontar sin enfrentar, tratar de convencer más que vencer, respetar lo que no nos convence, mirarnos a nosotros mismos con la misma exigencia que miramos a los otros, y no recurrir a la violencia bajo ningún concepto.
Con eso ya vamos bien y el que quiera entender que entienda. Lo digo por lo de los cordones sanitarios...
Pero, si espero poder desahogar mi triste cerebro, debo hacerlo con honradez y sin tapujos. Que yo pienso lo que pienso, guste o no (incluso me guste o no). Van pues mis disculpas por delante si alguien se siente aludido, maltratado, incomprendido, burlado, omitido, discriminado, o cualquier otro modo de agresión imaginable. Créanme ustedes que procuro, desde que aprendí a pensar, hacerlo desde todos los puntos de vista antes de tomar partido. La cosa está en si lo consigo o no...
Y sea este mi primer viaje contra la corriente. Paréceme, viejo amigo, que no son estos tiempos de respeto o comprensión. Las propias ideas no solo son propias sino incontestables, absolutas e incompatibles. Per se, porque yo lo tengo clarísimo. Pero, ¡hombre (o mujer) de Dios! ¡Cómo si sólo cupiera una opción! Cuando todos, puestos en corro, miramos al objeto del centro, cada uno de nosotros tendrá una vista distinta. Ninguna es falsa ni tiene por qué ser incompatible con la del que tenemos enfrente; será opuesta, obviamente, pero compatible. ¿Por qué empeñarnos en aplastar las ideas que difieren de las nuestras?
La realidad no es plana, no la empobrezcamos conviertiéndola en una foto fija.
¿Quiere esto decir que todo vale? Tampoco es eso. En mi opinión es más una cuestión de respeto a los demás. En todas las dimensiones: escuchar con atención suficiente, digan lo que digan; tratar de comprender incluso lo que nos parece incomprensible; confrontar sin enfrentar, tratar de convencer más que vencer, respetar lo que no nos convence, mirarnos a nosotros mismos con la misma exigencia que miramos a los otros, y no recurrir a la violencia bajo ningún concepto.
Con eso ya vamos bien y el que quiera entender que entienda. Lo digo por lo de los cordones sanitarios...
jueves, 30 de mayo de 2019
Resurrección
¿Y si recupero mi viejo y silencioso blog y me desahogo a gusto? ¡Oh, corrosiva pregunta! No soy yo mucho de airear mis cavilaciones, pero yo ya no soy yo. ¡Qué le vamos a hacer! Mi versión habitual es equilibrada y discreta. Bueno, discreta quizá no es la mejor palabra, pero no encuentro ahora mismo otra mejor. ¿Reservada? ¿Tímida? ¿Misántropa? A ratos todo. Por eso es bastante insólita en mí esta opción de salir de mi rincón y ventilar mis pensamientos.
Los griegos (¿qué haría yo sin mis griegos?) lo tenían claro: los nueve meses de Apolo sólo se sostendrán con tres para Dionisos. Lo voy a explicar para los que no se manejan con los clásicos (mi vocación docente me come viva). Apolo representa la razón, el sosiego, el control, el equilibrio; Dionisos todo lo contrario; la sinrazón, el desasosiego, el descontrol,... Para equilibrar es necesario partir del desequilibrio, no puede existir uno sin el otro.
Y ahí voy, a lanzarme a la contra-yo en busca de mi mejor yo, la serena y equilibrada.
Si te parece confusa mi reflexión inicial, es porque es confusa, tampoco te creas que yo soy otra cosa que un manojo de confusiones en relativa armonía.
Los griegos (¿qué haría yo sin mis griegos?) lo tenían claro: los nueve meses de Apolo sólo se sostendrán con tres para Dionisos. Lo voy a explicar para los que no se manejan con los clásicos (mi vocación docente me come viva). Apolo representa la razón, el sosiego, el control, el equilibrio; Dionisos todo lo contrario; la sinrazón, el desasosiego, el descontrol,... Para equilibrar es necesario partir del desequilibrio, no puede existir uno sin el otro.
Y ahí voy, a lanzarme a la contra-yo en busca de mi mejor yo, la serena y equilibrada.
Si te parece confusa mi reflexión inicial, es porque es confusa, tampoco te creas que yo soy otra cosa que un manojo de confusiones en relativa armonía.
lunes, 28 de marzo de 2016
Con cariño para Worten
Si la ironía no es su fuerte no lea este desahogo, disfrute de su ignorancia un poco más.
A mí me han abierto los ojos los muy amables responsables del servicio de reclamaciones de Worten que, tras haberme regalado un vale de 100 € (por unas chucherías informáticas que facturaban diez veces más), me los han escamoteado cuando he devuelto mi precioso portátil nuevo un mes más tarde, tres averías (bueno, tres veces la misma avería) más tarde, diez viajes más tarde, dos mil cuatrocientos cabreos más tarde, y 100 euros (ni uno más ni uno menos) regalado-gastados en su propio establecimiento más tarde. ¡Y encima les he comprado otro ordenador en su lugar! ¡Si es que no tengo arreglo!
Esto es como los regalos de novios: rompemos, pues me devuelves el anillo de pedida, el rosario de mi madre y la silicona que te regalé. Los cuernos te los puedes quedar que ya buscaré yo por ahí otros nuevos si eso...
Tendrían que ver ustedes la cara de "tontalaba" que se me ha quedado cuando, como contestación a mi reclamación, el Servicio correspondiente de Worten me ha enviado una copia impresa del reglamento sobre Promociones y regalos varios que lamentablemente me confirma como idiota integral, pasto adecuado para promociones voraces. Lástima que no lo hubiera incluido en el vale regalo, por detrás, escrito en letra chiquitita. Pero claro, están cortos de presupuesto, como tienen que regalar vales regalo, pues se les va un dineral. Ah, calla, que luego se lo quedan.
Pero, en fin, ¡qué son 100 € en una fortuna personal como la mía, que más que en euros se concentra en amigos, conciencias tranquilas, días de sol, alas de colibríes...! ¿Cuántas de esas joyas venden en Worten? (¿Y por cuántos vales regalo?)
Después de patalear yo me quedo tan pancha, el próximo ordenador ya veremos a quién se lo compro (¡Atención, compradora ingenuota libre!) y al Worten que le vayan dando... vales promocionales.
Por cierto, si alguien quiere disponer de una copia del Reglamento de Promociones de Worten, no tiene más que pedírmelo, ya he quedado yo con ellos que no tengo ningún inconveniente en difundirlo gratuitamente, faltaría más, con lo que nos hemos querido...
A mí me han abierto los ojos los muy amables responsables del servicio de reclamaciones de Worten que, tras haberme regalado un vale de 100 € (por unas chucherías informáticas que facturaban diez veces más), me los han escamoteado cuando he devuelto mi precioso portátil nuevo un mes más tarde, tres averías (bueno, tres veces la misma avería) más tarde, diez viajes más tarde, dos mil cuatrocientos cabreos más tarde, y 100 euros (ni uno más ni uno menos) regalado-gastados en su propio establecimiento más tarde. ¡Y encima les he comprado otro ordenador en su lugar! ¡Si es que no tengo arreglo!
Tendrían que ver ustedes la cara de "tontalaba" que se me ha quedado cuando, como contestación a mi reclamación, el Servicio correspondiente de Worten me ha enviado una copia impresa del reglamento sobre Promociones y regalos varios que lamentablemente me confirma como idiota integral, pasto adecuado para promociones voraces. Lástima que no lo hubiera incluido en el vale regalo, por detrás, escrito en letra chiquitita. Pero claro, están cortos de presupuesto, como tienen que regalar vales regalo, pues se les va un dineral. Ah, calla, que luego se lo quedan.
Pero, en fin, ¡qué son 100 € en una fortuna personal como la mía, que más que en euros se concentra en amigos, conciencias tranquilas, días de sol, alas de colibríes...! ¿Cuántas de esas joyas venden en Worten? (¿Y por cuántos vales regalo?)
Después de patalear yo me quedo tan pancha, el próximo ordenador ya veremos a quién se lo compro (¡Atención, compradora ingenuota libre!) y al Worten que le vayan dando... vales promocionales.
Por cierto, si alguien quiere disponer de una copia del Reglamento de Promociones de Worten, no tiene más que pedírmelo, ya he quedado yo con ellos que no tengo ningún inconveniente en difundirlo gratuitamente, faltaría más, con lo que nos hemos querido...
viernes, 4 de septiembre de 2015
Mira Palmira
Dicen que de la vieja y hermosa Palmira queda cada vez menos. Dicen que unas gentes de mal pensar y peor obrar la destruyen por márquetin. Dicen tantas cosas...
¡Qué mundo este! Cada vez que uno de esos tesoros insustituibles desaparece (y este no es el primero ni será el último tal como van las cosas) se nos rompe el corazón. Por eso lo hacen, porque nuestro desagarro interesa. La sensación de pérdida, de daño sin cura, es cierto y duradero. Lo que quisiera matizar es que esa sensación por perder las palmiras de todas las culturas, justa y necesaria, parece empañar la otra la que emana de las muertes de todos y cada uno de los seres humanos, tan irreparables, tan insustituíbles, tan pequeños, tan indefensos, tan valiosos, tan trascendentes... Cada niña secuestrada, esclavizada, torturada; cada joven (hombre o mujer) manipulado, "enfierecido" en el odio; cada asesinado, cada bombardeado, desterrado, perdido en el polvo... ellos son palmiras vivientes y anónimas. Ellos merecen el mismo desgarro, no, merecen más.
Pido perdón, porque me es más fácil llorar por Palmira que asumir las miles de víctimas que se amontonan tras este ejército de seres inhumanos.
No obstante, no quisiera dejar sólo un regusto amargo. Nosotros, los hombres y mujeres
que miramos de frente, que disfrutamos de las voces diferentes, de los colores del arcoiris, del pensamiento múltiple, nosotros, piedra a piedra, construimos Palmira, nosotros construiremos cuantas Palmiras sean necesarias.
¡Qué mundo este! Cada vez que uno de esos tesoros insustituibles desaparece (y este no es el primero ni será el último tal como van las cosas) se nos rompe el corazón. Por eso lo hacen, porque nuestro desagarro interesa. La sensación de pérdida, de daño sin cura, es cierto y duradero. Lo que quisiera matizar es que esa sensación por perder las palmiras de todas las culturas, justa y necesaria, parece empañar la otra la que emana de las muertes de todos y cada uno de los seres humanos, tan irreparables, tan insustituíbles, tan pequeños, tan indefensos, tan valiosos, tan trascendentes... Cada niña secuestrada, esclavizada, torturada; cada joven (hombre o mujer) manipulado, "enfierecido" en el odio; cada asesinado, cada bombardeado, desterrado, perdido en el polvo... ellos son palmiras vivientes y anónimas. Ellos merecen el mismo desgarro, no, merecen más.Pido perdón, porque me es más fácil llorar por Palmira que asumir las miles de víctimas que se amontonan tras este ejército de seres inhumanos.
que miramos de frente, que disfrutamos de las voces diferentes, de los colores del arcoiris, del pensamiento múltiple, nosotros, piedra a piedra, construimos Palmira, nosotros construiremos cuantas Palmiras sean necesarias.
lunes, 22 de diciembre de 2014
domingo, 9 de febrero de 2014
Hasta aquí hemos llegado.
Queridos niños y niñas:
Aprovecho la presente para despedirme de ustedes de una vez por todas. Llevo mordiéndome la lengua (la lengua escrita, se entiende) un par de semanas porque me había propuesto por disciplina personal completar el primer módulo del curso. Pero hoy, que "he combatido mi combate y he corrido mi carrera", he de decir que no he conseguido la fe, no la suficiente. Y sin fe, ¿a qué seguir?
No culpo a nadie de mi muerte en este curso, salvo a mí misma. Empecé, probablemente engañándome, pensando que me sería útil, que me resultaría "rentable" quemarme un poco más los ojos, aparcar un poco más mis lecturas o mis aficiones, que podía exprimir un poco más mi cerebro y ganar calidad como profesora. Pero no ha sido así. No son los derroteros por donde quiero ir, en el balance no me salen las cuentas.
En estas tres semanas he abierto nosecuántos perfiles en tropecientos sitios distintos en los que nunca quise estar y a los que probablemente no voy a volver en un tiempecito. Ya digo, no pretendo que este curso debiera ser otra cosa, digo que no es esta cosa lo que quiero para mí, por ahora.
Cuando analicé mi Entorno Personal de Aprendizaje fue cuando más me mentí, mi PLE es de carne y hueso y está delante de mí cada mañana, sentado (cuando hay suerte) en una mesa verde. No es verdad que use las redes para aprender, los uso a ellos; internet es una de mis herramientas habituales, pero la fuente (el manantial) son siempre ellos. Ellos y esos otros compañeros de remo con quienes construyo cada día, y con quienes lo hago siempre cara a cara, boca a boca, sin etiquetas ni "hagstags".
Sí quisiera dejar aquí una queja, las dificultades prácticas (técnicas) para acceder a las páginas, para que me obedecieran los comandos, para que se cargaran correctamente y en tiempo real (no eterno), etc., etc. han corroído hasta la extenuación mi agotada (veintiuna lectivas y algunos añadidos) paciencia. ¡Misericordia, por caridad! Quizá si no hubiera tenido que pelear tanto la actitud hubiera sido un poco más animosa.
Sé que no se puede culpar a los organizadores del curso de esta ineficacia pero alguien será el responsable y debería darse por enterado, por el bien de los que se quedan.
Pido disculpas a todos los que han perdido su tiempo evaluándome, lástima que les haya tocado una discípula tan rebotona. Os lo agradezco de todas maneras, la próxima vez será con alguien mejor, espero. También pido disculpas a los que yo he evaluado, lo he hecho lo mejor que sabía pero deberían haber tenido jueces mejor preparados y más "en la onda". Diré en mi defensa que no suelo hacer juicios de valor sin reflexionar antes un buen rato pero esta vez no siempre ha sido así (entre mis muchas ocupaciones y trabajos, las muchas tareas encadenadas que el curso solicita y las interminables demoras técnicas, he llegado a las valoraciones bastante agotada y algo "cabreada", a qué negarlo).
En fin, amiguitos y amiguitas, como dice el romance "esta será la postrera que me hables y te hablo". Sin rencores y hasta la vista.
Aprovecho la presente para despedirme de ustedes de una vez por todas. Llevo mordiéndome la lengua (la lengua escrita, se entiende) un par de semanas porque me había propuesto por disciplina personal completar el primer módulo del curso. Pero hoy, que "he combatido mi combate y he corrido mi carrera", he de decir que no he conseguido la fe, no la suficiente. Y sin fe, ¿a qué seguir?
No culpo a nadie de mi muerte en este curso, salvo a mí misma. Empecé, probablemente engañándome, pensando que me sería útil, que me resultaría "rentable" quemarme un poco más los ojos, aparcar un poco más mis lecturas o mis aficiones, que podía exprimir un poco más mi cerebro y ganar calidad como profesora. Pero no ha sido así. No son los derroteros por donde quiero ir, en el balance no me salen las cuentas.
En estas tres semanas he abierto nosecuántos perfiles en tropecientos sitios distintos en los que nunca quise estar y a los que probablemente no voy a volver en un tiempecito. Ya digo, no pretendo que este curso debiera ser otra cosa, digo que no es esta cosa lo que quiero para mí, por ahora.
Cuando analicé mi Entorno Personal de Aprendizaje fue cuando más me mentí, mi PLE es de carne y hueso y está delante de mí cada mañana, sentado (cuando hay suerte) en una mesa verde. No es verdad que use las redes para aprender, los uso a ellos; internet es una de mis herramientas habituales, pero la fuente (el manantial) son siempre ellos. Ellos y esos otros compañeros de remo con quienes construyo cada día, y con quienes lo hago siempre cara a cara, boca a boca, sin etiquetas ni "hagstags".
Sí quisiera dejar aquí una queja, las dificultades prácticas (técnicas) para acceder a las páginas, para que me obedecieran los comandos, para que se cargaran correctamente y en tiempo real (no eterno), etc., etc. han corroído hasta la extenuación mi agotada (veintiuna lectivas y algunos añadidos) paciencia. ¡Misericordia, por caridad! Quizá si no hubiera tenido que pelear tanto la actitud hubiera sido un poco más animosa.
Sé que no se puede culpar a los organizadores del curso de esta ineficacia pero alguien será el responsable y debería darse por enterado, por el bien de los que se quedan.
Pido disculpas a todos los que han perdido su tiempo evaluándome, lástima que les haya tocado una discípula tan rebotona. Os lo agradezco de todas maneras, la próxima vez será con alguien mejor, espero. También pido disculpas a los que yo he evaluado, lo he hecho lo mejor que sabía pero deberían haber tenido jueces mejor preparados y más "en la onda". Diré en mi defensa que no suelo hacer juicios de valor sin reflexionar antes un buen rato pero esta vez no siempre ha sido así (entre mis muchas ocupaciones y trabajos, las muchas tareas encadenadas que el curso solicita y las interminables demoras técnicas, he llegado a las valoraciones bastante agotada y algo "cabreada", a qué negarlo).
En fin, amiguitos y amiguitas, como dice el romance "esta será la postrera que me hables y te hablo". Sin rencores y hasta la vista.
jueves, 30 de enero de 2014
INFOXICACIÓN
ΜΗΔΕΝ ἈΓΑΝ, decía el frontispicio del templo de Apolo en Delfos, "nada en exceso", ni siquiera lo bueno, añado yo. No creo que el problema sea el exceso de información (el saber no ocupa lugar), sino el exceso de fuentes, de voces que te susurran noticias, rumores, advertencias, consejos, conversaciones, reflexiones, cotilleos, lecciones, críticas... Mi problema, al menos en estos días que corren, es ese. Me apunto con devoción, como he hecho otras veces, al aporte de Umberto Eco: "conocer es saber separar"; la palabra clave: CRITERIO, en el sentido griego y etimológico de la palabra.
Es lo que intento llevar a la práctica tanto en mi actividad personal en la red como en mi actividad profesional. Me piden en el curso que estoy haciendo que ponga por escrito mis reflexiones y experiencias sobre este tema. Bueno, lo de pedir es decir mucho, el mensaje tiene tantas interferencias que no estoy segura de si interpreto bien su contenido. No me resisto a la tentación de copiaros el mensaje que me aparece:
ACTIVIDAD 3 Y PRODUCTO FINAL
El Producto final de sueros sin article in ma sigue Que incluya Una VALORACIÓN Sobre el Desarrollo de la Competencia de Gestión de la Información del alumnado y el Papel Que Han de Jugar los Docentes en development of this Competencia, la ASI COMO Una propuesta de al Menos dos Herramientas Para mejorar la Gestión de la Información y Como La utilizarías en tu aula estafa tu alumnado.
El article debe INCLUIR al Menos tres Recursos (enlaces a Artículos Other, vídeos, Presentaciones, ...).
Comparte tu aire article el resto de Participantes en el Curso ...
- Publicando ONU Twitter Con El enlace al Mismo (sin Olvides Anadir el hashtag # eduPLEmooc)
- Marcando el article in el Grupo de Diigo. ANADE Tantas ETIQUETAS DE Como Se toma en cuenta oportunas
En fin, a ello.
¿La gestión de la información de mi alumnado? ¿Pero gestionan información? (Perdonadme la guasa) Gestionan otra cosa muy lejos de la información, al menos la académica. Pero si, cuando les pido que lean una entrada del blog que compartimos, o se olvidan de que se lo he pedido o me dicen que no la han encontrado (pese a que la dirección consta en su libro de texto y se la suelo abrir en clase antes de recomendarla). No gestionan información ni cuando leen. Si encuentro algún diamante, aunque sea sin pulir, intento inculcarle que la Wikipedia no lo sabe todo, que hay otros mundos, y que cuando le pido que comente no quiero decir que "corte y pegue". Le falta mucho a nuestro sistema educativo para poder hablar con solvencia de la "gestión de la información digital" de nuestros alumnos, al menos de los míos. Me consta que sus profesores de Tecnología de la Información cumplen con sus tareas, y yo misma me remango cuando alguno se me pone a tiro, pero sus aprendizajes, pese a ser nativos digitales o quizá precísamente por serlo, suelen ser muy superficiales y sin criterios de fiabilidad de las fuentes. ESE ES MI COMETIDO como profesor, no me cabe la menor duda.
¿Herramientas de gestión de la información para mis alumnos? Supongo que el sentido común se presupone, como el valor en un soldado. Incentivar ese sentido común, así como el sentido crítico no es fácil, lo es mucho más quedarnos en la mera "administración eficiente" de la información. Son buenas, en mi opinión, todas las herramientas que favorezcan el orden y la selección, los filtros. Mi experiencia me dice que cuanto más sencilla sea la herramienta más fácilmente le "entrará por el ojo" aunque no sea capaz de proporcionar servicios demasiado especializados. Yo me apunto a los servicios de Google, (qué le vamos a hacer, soy "chica Microsoft) pero aquí que cada uno eche mano de los que más le gusten, lo importante es qué haces no con quién (dicho así parece que estoy hablando de otra cosa. No os distraigáis, mentes calenturientas).
En el uso de las redes sociales les suelo recomendar que se lean los tutoriales para aprovechar los servicios, de selección y restricción sobre todo, que aportan cada uno de ellos pero, no nos engañemos, creo que no me han hecho caso nunca, quién se lee el libro de instrucciones, sólo los panolis o los cobardes, los jóvenes guerreros entran al combate sin armadura ni escudo protector. ("Maestra, que exagerá eres", dixerunt). No obstante, y como me han convencido los consejos de obucom en su artículo "Sobrevivir a la infoxicación" os lo dejo enlazado (el artículo reenlaza, a su vez, otros también interesantes).
Y para que no se me acuse de hablar solo teóricamente, aquí está la muestra.
Y para que no se me acuse de hablar solo teóricamente, aquí está la muestra.
Yo acabo de ingresar en Diigo y, siguiendo mi propio consejo, me voy a ver/leer con detalle el tutorial (cosa que debía haber hecho hace unos días, pero no he tenido tiempo, estaba traduciendo el texto de la actividad, menos mal que una se dedica a las lenguas exóticas)
sábado, 25 de enero de 2014
Claudicando (de momento)
Quien me conoce bien sabe cuántos reparos he puesto hasta hoy para no "enredarme", todos ellos me han oído decir hasta la saciedad que no me fío de aquel que no me mira a los ojos cuando me habla y en las redes no hay ni ojos a los que mirar, ni nada tangible a lo que asirse. Pese a ello me embarqué en este proyecto (porque cerrar puertas por deporte también me parece insano) y aquí estoy, he abierto con recelos mi cuenta en TWITTER y, me he conducido, de acuerdo con mi carácter personal, con los ojos muy abiertos y la boca, de momento, muy cerrada.
De este primer contacto (¡Sí, soy novata en el twit!) he intentado extraer algunas conclusiones, como se verá todavía muy marcadas por mis prejuicios (a los que todavía no renuncio, por cierto):
Prejuicio 1: Mi actividad en otras redes no me ha resultado "rentable". No me interesa compartir espacio con determinadas personas o" personalidades".
Prejuicio 2: Casi nada de lo que pienso es susceptible de ser resumido en ciento y pico caracteres, creo en los matices y la diplomacia.
Prejuicio 3: Si yo estoy en una red y puedo decir lo que se me antoja, cualquiera puede hacer otro tanto: ¿saben aquello de "nunca pertenecería a un club que me admitiera como socio"? Pues eso.
Prejuicio 4: Mi vida es demasiado corta como para desperdiciarla...
Prejuicio 5: ¿Y si acabara enredada?
Prejuicio 6: ¿Y a quién puede importarle lo que yo piense? (En la versión original se incluía un taco después del pronombre interrogativo).
En fin, vamos con ello.
De este primer contacto (¡Sí, soy novata en el twit!) he intentado extraer algunas conclusiones, como se verá todavía muy marcadas por mis prejuicios (a los que todavía no renuncio, por cierto):
Prejuicio 1: Mi actividad en otras redes no me ha resultado "rentable". No me interesa compartir espacio con determinadas personas o" personalidades".
Prejuicio 2: Casi nada de lo que pienso es susceptible de ser resumido en ciento y pico caracteres, creo en los matices y la diplomacia.
Prejuicio 3: Si yo estoy en una red y puedo decir lo que se me antoja, cualquiera puede hacer otro tanto: ¿saben aquello de "nunca pertenecería a un club que me admitiera como socio"? Pues eso.
Prejuicio 4: Mi vida es demasiado corta como para desperdiciarla...
Prejuicio 5: ¿Y si acabara enredada?
Prejuicio 6: ¿Y a quién puede importarle lo que yo piense? (En la versión original se incluía un taco después del pronombre interrogativo).
En fin, vamos con ello.
sábado, 18 de enero de 2014
Mi planteamiento digital (lo que viene a ser PLE)
Me preguntan que quién soy (digitalmente hablando) y qué hago aquí. Grandes preguntas y respuestas trascendentes. De momento resumí hace un par de meses mi historial clínico y mis proyectos de trabajo en esta presentación.
miércoles, 15 de enero de 2014
Aprender aprendizajes
Es lo que en griego se llamaría un acusativo interno (cosas mías...). ¿Qué otras cosas se pueden aprender que no sean aprendizajes? En fin, los avatares de la vida me han llevado a un curso de aprendizajes digitales (Eduplemooc: una experiencia de aprendizaje en red) que reclama un espacio (un blog) propio como plataforma de dichos aprendizajes. Y este es el sitio, no voy a abrir un blog nuevo sólo para esto, iría contra mis más arraigados instintos de economía personal, voy a darle aire a éste que lleva mucho tiempo quieto y lo abrí con mucho cariño.
El curso pide (las otras cinco ya las he hecho, soy persona sistemática y cumplidora):
Tarea 6: Publica tu primer artículo
Y, ¡manos a la obra! Hace días que "ejecuté" mi nube de ideas, ideas que fueron bastante inconexas (como lo era mi cabeza en ese momento) pero que se conjuntaban para configurar la lechuza de la sabiduría que es y sigue siendo el símbolo de mi actividad profesional docente (¿a que controlo la jerga pedagógica?)
Hoy, cumplo mis compromisos (siempre he hecho los deberes) pero me reservo este mi espacio para opinar, de paso, sobre este tema.
Será mi actual estado de ánimo, sumido en montañas de trabajo en otros aspectos de mi labores docentes que ya no pienso explicar en público, pero estoy lejos de estar entusiasmada con todo esto. Espero que la cosa mejore y estoy dispuesta a dar tiempo al tiempo, pero me preocupa perder mi escaso tiempo en divagaciones. No me gustan las redes, me enredan demasiado, no siempre tengo ganas de enseñarme al mundo, no creo que todo lo que hago o lo que pienso sea de interés (básicamente porque a veces ni siquiera yo sé lo que pienso y no siempre me resulta interesante lo que los demás le cuentan a las redes). Se me inunda el correo de amables apreciaciones de personas a las que no conozco, por mucho que comparta la red con ellos, y no dejo de pensar que la amabilidad es un requisito imprescindible en el comportamiento en sociedad pero no hay que pedirle más. Gracias por vuestra amabilidad (lo digo en serio) pero para saber lo que verdaderamente piensas tendría que estar mirándote a los ojos.
En fin, no me hagáis demasiado caso, mañana tal vez haya cambiado de opinión cuando se me haya olvidado la tarde que he gastado en registrarme aquí y allá, diseñar perfiles (otro más), autoevaluarme, sincronizar calendarios... es que mañana me espera un día de clases agotador que todavía no he empezado a preparar.
El curso pide (las otras cinco ya las he hecho, soy persona sistemática y cumplidora):
Tarea 6: Publica tu primer artículo
Inicia las publicaciones en tu blog del curso elaborando una nube de etiquetas que muestre tus temas de interés y compartiéndola en tu blog como primer post.
Y, ¡manos a la obra! Hace días que "ejecuté" mi nube de ideas, ideas que fueron bastante inconexas (como lo era mi cabeza en ese momento) pero que se conjuntaban para configurar la lechuza de la sabiduría que es y sigue siendo el símbolo de mi actividad profesional docente (¿a que controlo la jerga pedagógica?)Hoy, cumplo mis compromisos (siempre he hecho los deberes) pero me reservo este mi espacio para opinar, de paso, sobre este tema.
Será mi actual estado de ánimo, sumido en montañas de trabajo en otros aspectos de mi labores docentes que ya no pienso explicar en público, pero estoy lejos de estar entusiasmada con todo esto. Espero que la cosa mejore y estoy dispuesta a dar tiempo al tiempo, pero me preocupa perder mi escaso tiempo en divagaciones. No me gustan las redes, me enredan demasiado, no siempre tengo ganas de enseñarme al mundo, no creo que todo lo que hago o lo que pienso sea de interés (básicamente porque a veces ni siquiera yo sé lo que pienso y no siempre me resulta interesante lo que los demás le cuentan a las redes). Se me inunda el correo de amables apreciaciones de personas a las que no conozco, por mucho que comparta la red con ellos, y no dejo de pensar que la amabilidad es un requisito imprescindible en el comportamiento en sociedad pero no hay que pedirle más. Gracias por vuestra amabilidad (lo digo en serio) pero para saber lo que verdaderamente piensas tendría que estar mirándote a los ojos.
En fin, no me hagáis demasiado caso, mañana tal vez haya cambiado de opinión cuando se me haya olvidado la tarde que he gastado en registrarme aquí y allá, diseñar perfiles (otro más), autoevaluarme, sincronizar calendarios... es que mañana me espera un día de clases agotador que todavía no he empezado a preparar.
sábado, 21 de diciembre de 2013
Con significado propio
Ya sé que se trata de incentivar el consumo y darle aire a la economía, pero estoy hasta los... "polvorones" de Navidades de cenorras, i-regalos de toda clase y pajes de nosequién ligeritas (siempre ellas) de ropa. ¿Y eso es felicidad?
Nada fue así y nada, si es de verdad, tiene por qué ser así. Reclamo en nombre de la Cristiandad el sencillo privilegio de una Navidad con significado, con autenticidad y sin propagandas, con todas las personas que puedas (cuanto más queridas mejor pero se admiten con gozo las necesitadas de afecto), con las menos cosas posibles (un pesebre, un lecho de paja, algo de calor) y con un sólo e incontestable anuncio:
"Hoy os ha nacido un Salvador".
Los que lo creyeron, los que lo creemos, estamos dispuestos a compartirlo, os lo ofrecemos así, simplemente. Feliz Navidad.
Nada fue así y nada, si es de verdad, tiene por qué ser así. Reclamo en nombre de la Cristiandad el sencillo privilegio de una Navidad con significado, con autenticidad y sin propagandas, con todas las personas que puedas (cuanto más queridas mejor pero se admiten con gozo las necesitadas de afecto), con las menos cosas posibles (un pesebre, un lecho de paja, algo de calor) y con un sólo e incontestable anuncio:
"Hoy os ha nacido un Salvador".
Los que lo creyeron, los que lo creemos, estamos dispuestos a compartirlo, os lo ofrecemos así, simplemente. Feliz Navidad.
domingo, 27 de octubre de 2013
¡Tú por aquí...!
Sí, no te burles, yo por aquí. ¿Quién si no?
El cambio de estación propicia la revisión de los armarios, el repaso de los viejos cajones y el redescubrimiento de nuestros pequeños tesoros olvidados. Hoy ha cambiado la hora, está cambiando el tiempo, estoy trasladando cachivaches y he añadido a esa colección de mis inútiles valiosos este cuaderno de nadas o poco más.
La mayor parte de mis días estoy demasiado ocupada en lo sustantivo como para ocuparme en algo verdaderamente sustancial. Cuando me preguntan qué soy respondo que profesora, cuando me pregunto quién soy, dejo de tener una respuesta. Se me ocurren muchas pero esa abundancia me hace pensar que no hay demasiada verdad en ellas, tantas definiciones que no coinciden son bastante sospechosas.
Desde que era niña escribo, las verdaderas preguntas las hago desde un papel a una yo omnisciente, como todo escritor, que empuña el bolígrafo con soltura, con determinación, con seguridad o, muchas más veces, con lágrimas en la garganta, con furia en los ojos, con niebla en la cabeza. Cuando releía lo escrito el día anterior, conseguía perspectiva, lo veía con una nueva mirada (la del nuevo día) y me descubría confusa, ridícula, luminosa a ratos... Hoy todavía lo hago, escribirme, pero cada vez menos. Le echo la culpa al tiempo o me escudo en la falta de él, pero la verdad quizá sea otra. ¿Y si tengo miedo a mirar dentro y descubrir que la caja está vacía? Y si ya no soy luminosa ni siquiera un ratito y sólo queda la vieja, confusa y algo ridícula yo.
Y, ¿a quién puede importarle? Mañana ni siquiera a mí misma. Lo bueno de mis viejos cuadernos es que sólo ocupan espacio cuando reordeno mis estanterías, en los cambios de estación, el resto de los días están cerrados y volviéndose viejos y amarillos, como debe ser.
Publicar mis pensamientos aquí va contra mi costumbre, pero me apetecía rellenar este cajón con algo mío. De todas maneras nadie va a leerlo...
El cambio de estación propicia la revisión de los armarios, el repaso de los viejos cajones y el redescubrimiento de nuestros pequeños tesoros olvidados. Hoy ha cambiado la hora, está cambiando el tiempo, estoy trasladando cachivaches y he añadido a esa colección de mis inútiles valiosos este cuaderno de nadas o poco más.
La mayor parte de mis días estoy demasiado ocupada en lo sustantivo como para ocuparme en algo verdaderamente sustancial. Cuando me preguntan qué soy respondo que profesora, cuando me pregunto quién soy, dejo de tener una respuesta. Se me ocurren muchas pero esa abundancia me hace pensar que no hay demasiada verdad en ellas, tantas definiciones que no coinciden son bastante sospechosas.
Y, ¿a quién puede importarle? Mañana ni siquiera a mí misma. Lo bueno de mis viejos cuadernos es que sólo ocupan espacio cuando reordeno mis estanterías, en los cambios de estación, el resto de los días están cerrados y volviéndose viejos y amarillos, como debe ser.
Publicar mis pensamientos aquí va contra mi costumbre, pero me apetecía rellenar este cajón con algo mío. De todas maneras nadie va a leerlo...
domingo, 23 de diciembre de 2012
Vuelvo a casa por Navidad
navidad 2012 from ego aute on Vimeo.
No es que las cosas estén para tirar cohetes pero tampoco lo estaban hace dos mil años y pico. Y, pese a todo, aquí seguimos construyendo un mundo. ¿Seremos capaces de hacerlo mejor?
No es cuestión de "pasar" una feliz Navidad sino de HACER una feliz Navidad y Año Nuevo, y 25 de febrero y 6 de junio y todos los demás días del año. Sin desánimo y con esperanza.
Pasadlo lo mejor que podáis y hacedlo pasar mejor todavía.
sábado, 8 de diciembre de 2012
Rendirse a la belleza
Ojalá os inspire como a mí, me ha parecido hermosísimo por los cuatro costados.
viernes, 9 de diciembre de 2011
Gaudete
Cuando uno llega a determinada edad empieza a hacerse a la idea de que la Navidad es un tiempo cuando menos complejo. No es siempre tan fácil estar alegre y encontrar un porqué para ese derroche de buenos deseos que debe, según lo "navideñamente" correcto, invadir estos días. En cambio, para muchos estos días llegan cargados de nostalgias, de frustraciones por esa plenitud que no llega, de espacios vacíos y ausencias que pesan como plomos. Es curioso que esos sentimientos que podrían aparecer en cualquier otro momento del año, se presenten tan inexorables como la pretendida felicidad que del mismo modo inexorable se nos exige desde la publicidad y el márquetin navideño.
Entiendo que a los que no son cristianos todas estas "murgas" (dicho con todo cariño) les cansen, desesperen e incluso depriman un poco; entiendo que quienes suelen aprovechar la buenas oportunidades dondequiera que se presenten se apunten al carro de los regalos, las fiestas y los trineos con cascabeles, pero yo voy por otro lado.
Yo, que tengo el privilegio (inmerecido y por ello impagable) de vivir la esperanza continua y renovada del Nacimiento del Hijo de Dios entre nosotros, quiero desearos felicidad hoy como cualquier otro día y todos los días con la misma intensidad que hoy.
¿Por qué precísamente ahora? ¿Y por qué no precísamente ahora? Es tan buen momento como cualquier otro.
Entiendo que a los que no son cristianos todas estas "murgas" (dicho con todo cariño) les cansen, desesperen e incluso depriman un poco; entiendo que quienes suelen aprovechar la buenas oportunidades dondequiera que se presenten se apunten al carro de los regalos, las fiestas y los trineos con cascabeles, pero yo voy por otro lado.
Yo, que tengo el privilegio (inmerecido y por ello impagable) de vivir la esperanza continua y renovada del Nacimiento del Hijo de Dios entre nosotros, quiero desearos felicidad hoy como cualquier otro día y todos los días con la misma intensidad que hoy.
¿Por qué precísamente ahora? ¿Y por qué no precísamente ahora? Es tan buen momento como cualquier otro.
He estado trabajando para hacer algo bonito, no sé si lo he conseguido pero no es importante si es bonito o no, lo que importa es lo que quiero decir con él.
Bueno, si después de esto no eres más feliz, no te preocupes, puedes volver a intentarlo en otro momento, aunque no sea Navidad.
lunes, 27 de septiembre de 2010
Con motivo del Día Europeo de las Lenguas
Aunque no me apasionan las celebraciones multitudinarias y no estoy (por cuestiones de calendario) preparada para participar como docente en los proyectos abiertos, sí me ha encantado una de las propuestas: la del autorretrato lingüístico y he decidido probar. A ver qué sale.
Nací en ese lenguaje universal que es el llanto de un niño y no lloré yo sola, me cuentan que, además de la recién nacida, lloraba también mi madre, después de un esforzado parto a la antigua (en una casa de pueblo sin epidural ni gaitas), mis abuelas, improvisadas y emocionadas asistentes, y mis hermanas mayores que aprovecharon la confusión del momento para caerse de la cama. Desde entonces las lágrimas suelen ser mis mejores y más calladas confidentes, quizá la más universal de las lenguas.
Crecí y empecé a comunicarme en ese dulce castellano del levante alicantino, al sol y al Mediterráneo, que me dieron mis padres. Fui "chiguita" y no niña, me dormía con esas elles suavísimas que aún guarda mi madre. No se hablaba valenciano en las blancas salinas de mi pueblo, y no lo hablé yo más que en salpicaduras que me llegaban de algunos de mis parientes más lejanos en el espacio y cercanos en el alma.
Pero el oficio de mi padre lo llevó a volar a otro mar, más austero y seco, y dieron mis primeras palabras con las inmensas llanuras manchegas, doradas de trigo, rojas de amapolas, verdes del terciopelo que acaricia el viento. Mi castellano se hizo más de Castilla y aprendí con don Quijote a decir molino o nieve, a disfrutar con "poquico", a aspirar esas eses incómodas, a hacer diminutivos en "ete", a protestar con un "ea" o a maldecir (yo era todavía niña) con un "odo" bien dicho.
Cuando ya el colegio había descubierto para mí la magia de la lengua escrita, de nuevo un traslado me llevó a las riberas del Mar Menor en Murcia. Castellana y árabe, latina y cartaginesa, tierra de fundaciones legendarias, de invasiones sucesivas, de repoblación aragonesa, de cordialidad y de huerta. Si no habéis oído a un murciano hablar no sabéis lo que es el barroco.
Bajo ese sambenito de "mal hablados" los murcianos no renuncian a su sintaxis profundamente latina y manejan los pronombres con sabiduría ancestral. Es verdad que tienen (o tenemos, porque yo ya soy de aquí) un acento particular, de vocales abiertas y alargadas para cubrir la pereza de las eses finales, pero el que esté libre de pecado...
Enredada en esa trenza de colores descubrí las otras lenguas de mi vida, las no vernáculas: en el colegio el inglés y luego, en el instituto, las que habían de ser el resto de mi vida: las lenguas clásicas.
Me fascinaron y me fascinan (además de darme de comer) con un continuo más difícil todavía: permanecer frescas y vivas a pesar de los siglos de distancia, a pesar de no poder hablar con nadie, del desprecio de los ignorantes revestidos de autoridad, de la incomprensión de los que se llenan la boca con el "progreso". Son las lenguas del silencio y de la profundidad, de la sabiduría quieta y callada.
Mi corazón se desgarró al tener que elegir una de ellas para ejercerla como profesión pero el griego clásico me ha sabido compensar con creces: me cuenta bellísimas historias con las más hermosas palabras, las primigenias, las que "contienen en sí todo deleite"; me acaricia con sus vocales claras, como las de mi infancia, con sus melodías internas; me asombra con su fuerza y su sabiduría y, lo mejor de todo, me "entusiasma". Si supierais griego (los que sepáis, perdonadme) sabríais que el "entusiasmo" no es otra cosa que la "posesión divina", la diosa de las lenguas me impulsa a salir fuera a contar todos sus secretos y desparramo cada día sus goces entre mis alumnos.
Todavía me queda vida para seguir aprendiendo lenguas, en mis ratos libres hago amigos de todas partes que me enseñan a decir gracias con todos los colores del arcoiris. Con ellos recupero la lengua materna común: la de las miradas, las risas y los gestos de afecto, esa sí que no tiene fronteras ni limites.
De cada una de ellas, de mis lenguas, guardo recuerdos. Os dejo asomaros a mi caja de tesoros: cachorrete, leja, armonía, macoco, ψυχή, polícromo, symposium, auctoritas, sucram, ... λόγος.
Nací en ese lenguaje universal que es el llanto de un niño y no lloré yo sola, me cuentan que, además de la recién nacida, lloraba también mi madre, después de un esforzado parto a la antigua (en una casa de pueblo sin epidural ni gaitas), mis abuelas, improvisadas y emocionadas asistentes, y mis hermanas mayores que aprovecharon la confusión del momento para caerse de la cama. Desde entonces las lágrimas suelen ser mis mejores y más calladas confidentes, quizá la más universal de las lenguas.
Crecí y empecé a comunicarme en ese dulce castellano del levante alicantino, al sol y al Mediterráneo, que me dieron mis padres. Fui "chiguita" y no niña, me dormía con esas elles suavísimas que aún guarda mi madre. No se hablaba valenciano en las blancas salinas de mi pueblo, y no lo hablé yo más que en salpicaduras que me llegaban de algunos de mis parientes más lejanos en el espacio y cercanos en el alma.
Pero el oficio de mi padre lo llevó a volar a otro mar, más austero y seco, y dieron mis primeras palabras con las inmensas llanuras manchegas, doradas de trigo, rojas de amapolas, verdes del terciopelo que acaricia el viento. Mi castellano se hizo más de Castilla y aprendí con don Quijote a decir molino o nieve, a disfrutar con "poquico", a aspirar esas eses incómodas, a hacer diminutivos en "ete", a protestar con un "ea" o a maldecir (yo era todavía niña) con un "odo" bien dicho.
Cuando ya el colegio había descubierto para mí la magia de la lengua escrita, de nuevo un traslado me llevó a las riberas del Mar Menor en Murcia. Castellana y árabe, latina y cartaginesa, tierra de fundaciones legendarias, de invasiones sucesivas, de repoblación aragonesa, de cordialidad y de huerta. Si no habéis oído a un murciano hablar no sabéis lo que es el barroco.
Bajo ese sambenito de "mal hablados" los murcianos no renuncian a su sintaxis profundamente latina y manejan los pronombres con sabiduría ancestral. Es verdad que tienen (o tenemos, porque yo ya soy de aquí) un acento particular, de vocales abiertas y alargadas para cubrir la pereza de las eses finales, pero el que esté libre de pecado...
Enredada en esa trenza de colores descubrí las otras lenguas de mi vida, las no vernáculas: en el colegio el inglés y luego, en el instituto, las que habían de ser el resto de mi vida: las lenguas clásicas.
Me fascinaron y me fascinan (además de darme de comer) con un continuo más difícil todavía: permanecer frescas y vivas a pesar de los siglos de distancia, a pesar de no poder hablar con nadie, del desprecio de los ignorantes revestidos de autoridad, de la incomprensión de los que se llenan la boca con el "progreso". Son las lenguas del silencio y de la profundidad, de la sabiduría quieta y callada.
Mi corazón se desgarró al tener que elegir una de ellas para ejercerla como profesión pero el griego clásico me ha sabido compensar con creces: me cuenta bellísimas historias con las más hermosas palabras, las primigenias, las que "contienen en sí todo deleite"; me acaricia con sus vocales claras, como las de mi infancia, con sus melodías internas; me asombra con su fuerza y su sabiduría y, lo mejor de todo, me "entusiasma". Si supierais griego (los que sepáis, perdonadme) sabríais que el "entusiasmo" no es otra cosa que la "posesión divina", la diosa de las lenguas me impulsa a salir fuera a contar todos sus secretos y desparramo cada día sus goces entre mis alumnos.
Todavía me queda vida para seguir aprendiendo lenguas, en mis ratos libres hago amigos de todas partes que me enseñan a decir gracias con todos los colores del arcoiris. Con ellos recupero la lengua materna común: la de las miradas, las risas y los gestos de afecto, esa sí que no tiene fronteras ni limites.
De cada una de ellas, de mis lenguas, guardo recuerdos. Os dejo asomaros a mi caja de tesoros: cachorrete, leja, armonía, macoco, ψυχή, polícromo, symposium, auctoritas, sucram, ... λόγος.
martes, 27 de abril de 2010
Memoria
Hace días que me bulle algo en la cabeza y no termino de soltarlo. Lo voy a intentar aquí, en mi refugio.
Las políticas y los políticos (y sabes que no lo digo por "paridad linguïstica") llevan tiempo calentando una olla en la que me temo que no me gusta el guiso: la ley de memoria histórica y sus aledaños me dejan cierta amargura en la lengua que no sé, no sé.
La memoria no se ajusta a ley, simplemente recuerda y envuelve sus recuerdos en las gasas de los afectos y los despechos, según toque. Es el tiempo y no la ley quien, como decían los griegos, trae las cosas a la luz.
La Historia se hereda, sin posibilidad de modificarla, porque el río nunca pasa dos veces; y se asume, cuando se puede.
Es importante, al menos para mí, heredarla toda, sin recortes, sin buenos ni malos o con todos los buenos y todos los malos, porque todos la hicieron y la sufrieron, unos acertaron, otros erraron y al cabo de diez minutos se cambiaron las tornas y los que antes estaban aquí aprecieron allá o acullá.
El pasado de la Guerra Civil (y de la Independencia y de la Reconquista, etc, etc) es nuestro por entero, todo de todos, no hay (o no debería haber) una historia para estos y otra para los otros. Es fundamental asumir todos los errores, todos los odios, todos los bombardeos, todos los torturados, todos los muertos... todos nos deberían espantar por haber surgido de nuestras mismas entrañas y hecho presa hasta tal extremo. Debemos aprender de todos los que superaron esos mismos odios, errores, torturas y muertes y salieron adelante, y construyeron algo por encima de unos cimientos tan negros.
Yo, como casi todos en este país, heredé víctimas y combatientes en ambos bandos y aprendí de ellos, en especial de un "abuelo" que marchó al frente antes de cumplir los deciséis y que perdió padre y hermanos en la contienda y en las cárceles, a mirar de frente sabiendo que el pasado está pasado y que el futuro, cuanto más consciente mejor, pero siempre hacia delante.
Las políticas y los políticos (y sabes que no lo digo por "paridad linguïstica") llevan tiempo calentando una olla en la que me temo que no me gusta el guiso: la ley de memoria histórica y sus aledaños me dejan cierta amargura en la lengua que no sé, no sé.
La memoria no se ajusta a ley, simplemente recuerda y envuelve sus recuerdos en las gasas de los afectos y los despechos, según toque. Es el tiempo y no la ley quien, como decían los griegos, trae las cosas a la luz.
La Historia se hereda, sin posibilidad de modificarla, porque el río nunca pasa dos veces; y se asume, cuando se puede.
Es importante, al menos para mí, heredarla toda, sin recortes, sin buenos ni malos o con todos los buenos y todos los malos, porque todos la hicieron y la sufrieron, unos acertaron, otros erraron y al cabo de diez minutos se cambiaron las tornas y los que antes estaban aquí aprecieron allá o acullá.
El pasado de la Guerra Civil (y de la Independencia y de la Reconquista, etc, etc) es nuestro por entero, todo de todos, no hay (o no debería haber) una historia para estos y otra para los otros. Es fundamental asumir todos los errores, todos los odios, todos los bombardeos, todos los torturados, todos los muertos... todos nos deberían espantar por haber surgido de nuestras mismas entrañas y hecho presa hasta tal extremo. Debemos aprender de todos los que superaron esos mismos odios, errores, torturas y muertes y salieron adelante, y construyeron algo por encima de unos cimientos tan negros.
Yo, como casi todos en este país, heredé víctimas y combatientes en ambos bandos y aprendí de ellos, en especial de un "abuelo" que marchó al frente antes de cumplir los deciséis y que perdió padre y hermanos en la contienda y en las cárceles, a mirar de frente sabiendo que el pasado está pasado y que el futuro, cuanto más consciente mejor, pero siempre hacia delante.
domingo, 7 de marzo de 2010
Mujer
No es que sea demasiado aficionada a celebrar "Días internacionales" de nada, no soy tampoco partidaria de retorcer el lenguaje para que diga los que es políticamente correcto que diga, no he sido maltratada, ni siquiera discriminada de modo agresivo (lo típico de las mujeres al volante y cosas así), tengo un trabajo en el que las mujeres llevamos siglos ejerciendo e incluso somos mayoría, accedí sin problemas a la educación y al mundo laboral.Soy, en fin, una mujer privilegiada, porque puedo serlo con mínimo esfuerzo y alta autonomía, porque tomo mis propias decisiones y me equivoco sin "ayuda", porque con el sudor de mi frente me gano el pan en igualdad de condiciones que el resto de mis colegas, porque puedo escribir esto sin miedo, sin velos, sin susurros, sin un dedo en los labios.
Puedo llorar sin avergonzarme, entrar en grupo en los cuartos de baño, besuquear cuanto quiera a mis peques, vestir de cualquier color,tener cambios de humor echándole la culpa a las hormonas, hacer dos cosas (o más) a la vez, hacer chistes con los que no pueden...
En definitiva soy lo que mis antecesores, hombres y mujeres, permitieron que sea y lo que me dejaron por hacer.
Y no estoy parada porque hay quien sigue esperando; no perdáis la esperanza, ya vamos.
sábado, 16 de enero de 2010
El diez
¿Qué tiene el diez que lo hace tan redondo, tan completo, tan... así? El uno es delgado y algo estirado, de nariz larga y mirando por encima del hombro por aquello de ser siempre el primero. El dos es feliz en su pareja infinita, el tres bien alimentado y complaciente porque "ya es multitud", el cuatro quebradizo, el cinco orondo y saltarín, de suma fácil, de mano llena; el seis es el mío, ¡qué voy a decir!, preñado y en mecedora. El siete busca en el suelo la moneda perdida, el ocho es, sin duda, quien la encontró y le dio buen empleo; el nueve es cabezón e inconsistente, siempre a falta de uno. ¿Y el diez? La obra cumplida, el "consumatum est" de los números.
No tengo propósitos para este 2010 salvo acabar lo empezado, para poder empezar una nueva década (porque las décadas, inexistente audiencia, empiezan en el 1, sea cual sea la decena) sin lastres, sin pesos a la espalda o al cuello.
Ya sé que es inútil, que tendría que nacer de nuevo para que la vida no estuviese enredada en el día de ayer o en el de mañana, pero de vez en cuando necesito dar rienda suelta a mis deseos más absurdos, por soltarlos y no llevarlos encima, por simple catarsis.
No es que el año pasado haya sido especialmente malo..., ni bueno. Se llevó a alguien que yo quería y me concedió alguien nuevo a quien querer cerrando la cuenta a cero. Enfermamos y sanamos, nos volvimos locos y recuperamos la cordura; amanecieron los días sobre el mar, zozobramos pero no nos hundimos y vimos, al ponerse el sol, la costa protectora.
Felices 2010 travesías.
No tengo propósitos para este 2010 salvo acabar lo empezado, para poder empezar una nueva década (porque las décadas, inexistente audiencia, empiezan en el 1, sea cual sea la decena) sin lastres, sin pesos a la espalda o al cuello.
Ya sé que es inútil, que tendría que nacer de nuevo para que la vida no estuviese enredada en el día de ayer o en el de mañana, pero de vez en cuando necesito dar rienda suelta a mis deseos más absurdos, por soltarlos y no llevarlos encima, por simple catarsis.
No es que el año pasado haya sido especialmente malo..., ni bueno. Se llevó a alguien que yo quería y me concedió alguien nuevo a quien querer cerrando la cuenta a cero. Enfermamos y sanamos, nos volvimos locos y recuperamos la cordura; amanecieron los días sobre el mar, zozobramos pero no nos hundimos y vimos, al ponerse el sol, la costa protectora.
Felices 2010 travesías.
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