domingo, 30 de noviembre de 2008

Filología de campo

Estimados colegas y, sin embargo, amigos (eso espero):

Yo, que llevo la filología tatuada en el cerebro, os propongo un sistema de alerta colectiva para descubrir joyitas como esta:

Omitiré por razones obvias el lugar donde tomé esta fotografía, local que aún dudo si premiar por su ingenio clásico (homérico más bien) o condenarlo al Tártaro por colocar tan mal el apóstrofe que deja solita en el mundo "asandra" (mejor dicho, "a Sandra") Seguro que esta tal Sandra no sabía que su no-tocaya (si no fuera por el dichoso apóstrofe) fue castigada por sus "cosillas" con el dios Apolo a profetizar siempre la verdad pero sin que nadie la creyera; claro, del café la maldición no decía nada.

En fin, ya no sé qué es qué. Creo que voy a tomar un café en C'apolo a ver si él me inspira (¿o debería ser un helado, por lo del polo?)